Del otro lado de la noche vienen los días pasados como hormiguitas hacendosas. Del otro lado de la noche te encuentras con tus muertos y respiras tranquilo. No hay infancia que permanezca de colores para siempre. Alguna vez te permiten oler el perfume de las estrellas y caes rendido como si estuvieras muriéndote. Pero solo llegaste a rozar la eternidad y ni te enteras de los muertos que pasan a tu lado sonriéndote. De algo servirán las palabras que se cruzan.
martes 24 de marzo de 2009
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